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Boletín de El Colson Jueves 4 de febrero de 2010, año 9, número 335  
 

Destacado

La propuesta para una Epidemiología Sociocultural

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Estudiar no sólo los aspectos biológicos y ecológicos, sino también los culturales, sociales, económicos y políticos, es la propuesta de la epidemiología sociocultural, con la particularidad de que interesa su abordaje como procesos y no sólo como variables o factores, afirmó el doctor Jesús Armando Haro Encinas en la mesa redonda “Ciencias sociales y salud” realizada este miércoles 27 de enero en El Colegio de Sonora (COLSON) en coordinación con la Red de Colegios y Centros de Investigación (RECCI).

En el marco del festejo del XXVIII aniversario de El COLSON, el profesor-investigador del Centro de Estudios en Salud y Sociedad (CESS) del Colegio puntualizó que “más que estandarizar debe buscarse particularizar y contextualizar los problemas de salud”.

Otro de los ponentes, el doctor Gerardo Álvarez, catedrático de la licenciatura en Medicina de la Universidad de Sonora y médico del Hospital Infantil del Estado de Sonora, dijo que en la epidemiología social se reconoce que las variables contextuales pueden ser mediciones de constructos distintos a las características de los individuos.

Por su parte, la investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Golfo (CIESAS), doctora Graciela Freyermuth, señaló que la epidemiología sociocultural aporta el uso y la problematización de las fuentes de información que utiliza la epidemiología moderna, y que están disponibles censos, cuestionarios, encuestas nacionales y registros administrativos, producto de estudios antropológicos (Epidemiología Sociocultural) complementarios de los alcances y limitaciones de la información cuantitativa disponible.

Al final, la doctora Catalina A. Denman, profesora-investigadora del CESS, expuso los logros del  Centro en 22 años de trabajo, donde destacó, además de los problemas de investigación, las poblaciones estudiadas, las preguntas de investigación de 45 proyectos realizados y los retos para la planeación, las publicaciones que difunden los resultado de las investigaciones, así como la formación de recursos humanos en ciencias sociales y salud –se han ha graduado 32 científicos sociales de maestría y doctorado– que han enfocado sus tesis a temas de salud.

La mesa, que fue transmitida por videoconferencia a otras instituciones de educación superior pertenecientes a la Red de Colegios y Centros de Investigación en Ciencias Sociales,  forma parte de una serie de eventos académicos que la RECCI llevará a cabo durante 2010, con periodicidad bimestral. La RECCI está formada por El Colegio de la Frontera Norte, El Colegio de Sonora, El Colegio de Jalisco, El Colegio de Michoacán, El Colegio de San Luis, El Colegio Mexiquense, el CIESAS, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, El Colegio de México, El Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, El Colegio de la Frontera Sur, y el Centro de Investigación en Geografía y Geomática Ingeniero Jorge L. Tamayo.

 

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Seminario Niñez Migrante Internacional en El COLSON


“La maestra de inglés no sabe, pero no la corrijo, tengo miedo que me regañe” le dijo a su mamá un niño que cursa el quinto año de primaria, y que forma parte de una ola de migrantes repatriados.

Ante la ausencia de datos sistemáticos de corte cuantitativo y cualitativo sobre migración de menores, se llevó a cabo el Seminario Niñez Migrante Internacional el viernes 29 de enero en El Colegio de Sonora. En esta ocasión, la sesión del evento académico se tituló  “Niños y jóvenes migrantes de retorno a las aulas sonorenses”, en el cual participó la doctora Gloria Ciria valdez Gardea, profesora investigadora de El Colegio de Sonora y la doctora Toni Griego Jones de la Universidad de Arizona, quien ha trabajado el tema en ambos lados de la frontera.

Al respecto, Griego Jones expuso datos comparativos sobre los sistemas educativos de los dos países. Afirmó que en Estados Unidos, se necesita una licencia para impartir clases y que, a diferencia de México, los planes de estudio varían según el estado. Agregó además que cada distrito educacional tiene una mesa directiva elegida por la misma comunidad, que decide los programas educativos de los niveles básicos. También señaló algunas características culturales de alumnos, maestros y métodos de enseñanza.

Asimismo, dijo: “¿de dónde vienen los migrantes a Estados Unidos? de México son el 30 por ciento. Cuando hablamos de latinos, casi siempre son mexicanos”. También explicó que mientras aquí en Sonora casi todos los niños viven en el área de las escuelas, tienen un origen común y hablan la misma lengua, en Arizona los alumnos son muy diversos. En un distrito escolar, se puede encontrar más de cien idiomas, pero la mayoría  habla español.

“Es necesario ponerle cara al migrante de retorno” comentó la doctora Gloria Ciria Valdéz Gardea, coordinadora del Seminario, y expuso dos testimonios de estudiantes migrantes que regresaron a Sonora. La maestra Guadalupe Olivas Sáenz, directora de la Escuela Primaria Club de Leones 4-2, explicó su experiencia desde el punto de vista de los educadores que reciben este tipo de alumnos.

Por su parte, Héctor Salazar narró su vivencia cuando regresó a Sonora, después de cinco años, a estudiar la preparatoria. Al respecto dijo: “Me puse al nivel (en Arizona), superé el nivel, y todo se esfumó”, refiriéndose a su permanencia truncada “al otro lado” y las vicisitudes para poder acceder a una preparatoria pública en Sonora.

Este seminario permanente tiene como reto hacer visible la problemática de la niñez migrante en el ámbito académico y social, y compartir experiencias de corte metodológico y teórico para el abordaje del fenómeno.

 

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Tecnologías de la información para presentaciones orales

Bajo el pensamiento de que una buena exposición no es demostrar una competencia informática, sino una competencia comunicativa al servicio de la audiencia, se llevó a cabo el taller “Tecnologías de la información para presentaciones orales”, dirigido a los alumnos de maestría y doctorado en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora.

La meta del curso es que el alumno sea capaz de replantear las exposiciones orales e innovar el diseño de materiales de apoyo, para mejorar las dinámicas comunicativas a que dan lugar las presentaciones digitales.

Como parte de la didáctica del taller, el maestro Giovanni Martínez Castillo, responsable del curso, llevó a cabo una dinámica en la cual los estudiantes fueron grabados en video mientras realizaban su exposición.

Al respecto, Martínez Castillo afirmó que la “autocrítica” es una forma de práctica con la que  los alumnos tienen la oportunidad de observar sus errores al momento de expresarse en público. Esta técnica forma parte de un entrenamiento mediático que practican altos ejecutivos y personajes políticos.

 

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FUERA DE RUTa

Israel Matías, Santiago, y yo. Experiencia educativa en ambos lados de la frontera

FotoGloria Ciria Valdéz Gardea*

La investigación sobre estudiantes migrantes de retorno es muy limitada por ser un fenómeno emergente.  Es por ello que el Seminario Niñez Migrante se ha dado a la tarea de visibilizar  a estos actores que viven y confrontan  diariamente en las aulas sonorenses su experiencia educativa en ambos lados de la frontera.

Es necesario ponerle cara al menor migrante de retorno y conocer sus diferentes biografías pues no es un grupo homogéneo: ¿Quiénes son?, ¿cómo llegan en lo académico y social?; ¿cómo perciben su experiencia de retorno y cómo son percibidos?, ¿qué traen, que brindan a las aulas sonorenses de su experiencia educativa en el país vecino ?, ¿qué dejan, que añoran?; ¿qué les brindan las aulas sonorenses para su experiencia educativa? Es necesario conocer sus experiencias y analizar  cómo sus voces articulan una crítica social y política que involucra a los contextos en donde éstos se desarrollan.

Sus voces son una oportunidad para revisar,  entre otras cosas, los procedimientos administrativos de admisión;  en algunos casos,  el desconocimiento de su llegada por parte de los maestros en aula; la falta de un programa integral de inclusión en lo social y en lo académico que dirija a los menores al área de “educación especial” o con la psicóloga y, en el peor de los casos, a repetir año, y la ignorancia  de que la educación abarca mucho más que sólo la experiencia escolar.

Por último, dejo al aire dos preguntas aprovechando la presencia afortunada de maestros, directores de escuela y autoridades de la SEC: ¿ser un migrante que ha regresado confiere un estatus de segunda clase que implica no ser completamente mexicano?; ¿en el caso de los migrantes indígenas que han retornado, ello les confiere un estatus de triple clase, ser indígena además de no hablar ni español  ni inglés?    

Cuando se dio a conocer el Programa Sectorial 2007-2012 de la SEP, Pablo Latapí Sarre expresó: “El programa sectorial de este sexenio es una interminable exposición de propósitos sin diagnósticos, sin fundamentos conceptuales, sin articulaciones con el desarrollo histórico de cada problema (…) Parece que las autoridades privilegiaron cumplir con el cascarón técnico de la planeación y no tuvieron sensibilidad o tiempo para ofrecer una fundamentación del sentido de sus decisiones (…).Ello decepciona, no tenemos un programa educativo que cuente con una mínima densidad argumentativa; no se definen actores responsables de las acciones propuestas ni se ofrece ningún elemento para juzgar sobre la viabilidad de las mismas, mientras los aspectos financieros casi no se abordan y quedan “sujetos a la disponibilidad de recursos” (enero de 2008).

*Profesora-Investigadora del Centro de Esudios de América del Norte de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: gvaldez@colson.edu.mx

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OBSERVATORIOS URBANOS

Yo si le voy... y le voy a los Yaquis

Ana Lucía Castro Luque*

 ¿Será por la edad?, pero siempre que entro al Estadio Héctor Espino tengo la sensación de que voy a ver al gran Juan Navarrete fildeando magistralmente por la segunda; me lo imagino, claro está, haciendo mancuerna con el no menos brillante Villaescusa ejecutando un tremendo doble play.

También se me ocurre que veré al Paquín detrás de la receptoría ir tras un faul para atraparlo con su singular estilo, guante pegado al pecho. Es curioso, pero a la emoción que nos brinda el gran campo perfectamente delimitado por el diamante, se suman otras tantas que juego tras juego han de trasladarnos a la infancia, la cual para muchos de nosotros quedó totalmente ligada al recuerdo de los yaquis, de la querida tribu, al gusto por las estadísticas.

Por eso aún me encanta asistir al estadio y disfrutar de cualquier partido, aunque he de confesar que también enumero las grandes diferencias entre el actual béisbol y aquel que vivimos quienes somos aficionados desde los años setentas. Más allá de los cambios sufridos por el juego en sí, que para nuestra generación pudiera decirse se inician con la aceptación del bateador designado, es de resaltar la evolución experimentada por el béisbol como un hecho social, un tema que por cierto no ha sido objeto de estudio desde las disciplinas sociales en nuestra región.

Así es, el béisbol como un fenómeno que tiene sus implicaciones económicas muy claras pero sobre todo una gran influencia en la formación cultural de los y las sonorenses. En realidad, a nivel nacional, salvo honrosas excepciones, ni el fútbol ha sido analizado por sociólogos o antropólogos en su verdadera dimensión.

Hablo del beis como forjador de la identidad del sonorense, esa que nos acerca al american way of life y nos aleja de lo sureño, de lo futbolero. De su aportación a un lenguaje particular regional que nos permitió apropiamos de dichos como “me agarraron fuera de base”, “no me cambies la pichada” y otros más discutibles como “el fulano corre pa’ tercera”, de expresiones creativas como aquella que don Araujo Bojórquez solía decir: “en el béisbol todo puede suceder: recordemos que la pelota es redonda pero viene en caja cuadrada”.

Me refiero a este deporte como aquel que construye el sueño de un hijo en las grandes ligas y provoca que los niños sueñen con ese sueño. Los niños, porque hay que decir también que, a pesar de los años y de la gran asistencia de las mujeres, el deporte rey, ahora como espectáculo, sigue siendo un ambiente masculino. En medio de un partido –y si no están jugando los Yaquis por supuesto–, puede uno darse el tiempo para reflexionar en torno a cómo el béisbol es al mismo tiempo expresión de la sociedad en todos sus ámbitos.

Es decir, tratar de relacionarlo con nuestro entorno regional en lo económico y lo cultural, tal y como Andrés Fabregas lo hiciera para el fútbol en su entretenido libro Lo sagrado del rebaño. Desde la desconfiable reventa de boletos hasta la utilización de las pantallas de televisión como factor de animación del público (que no del partido), pasando por el área de venta de alimentos, puede advertirse que difinitivamente (sic) (dijera el gran toletero de Chihuahua), Sonora y su béisbol, como uno de los principales espacios de socialización, se han transformado notablemente.

No obstante y después de pensar en todo ello, una puede descubrir que existe algo que se niega a cambiar. Por más lucha que le hago y después de tantos años en Hermosillo, confieso que los naranjeros sólo me inspiran un poco de respeto. Respeto, porque lo que es el cariño, mi corazón sigue estando con la tribu. Por ello, cada vez que entro al Héctor Espino también me acuerdo de Juan Villoro y pienso que tiene razón cuando afirma, en relación a su pasión por un equipo como el Necaxa, que en la vida uno puede cambiar de religión, de nombre, de marido, incluso hasta la nacionalidad pero lo que es el equipo de la infancia,  ese nunca puede abandonarse.  

*Profesora-Investigadora del Centro de Estudios en Salud y Sociedad de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: lcastro@colson.edu.mx

 

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DOCUMENTOS

Epidemiología Sociocultural: modelos y principios cardinales

Jesús Armando Haro Encinas*

El término de epidemiología sociocultural empezó a ser utilizado en los años cincuenta en alusión a la importancia de considerar factores socioculturales en los estudios epidemiológicos.

Hasta 1980 se comenzó a utilizar este término para destacar la pertinencia de modificar el paradigma epidemiológico, bajo la perspectiva de conjugar teorías y herramientas desarrolladas tanto en las ciencias sociales –especialmente en antropología– como en las específicamente sanitarias (Gilles Bibeau en Canadá y Eduardo L. Menéndez en México), con un aspecto que es fundamental para la propuesta: el abordaje conjunto de las dimensiones biológico-ecológica, ideológica y social.

Documento completo»

*Profesor-investigador del Centro de Estudios en Salud y Sociedad de El Colegio de Sonora. Correo electrónico: aharo@colson.edu.mx

 

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